ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE COLOMBIA

DIABETES EN LA ERA PREINSULÍNICA

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Las dietas para el diabético

Eran usadas en aquellos tiempos de manera circunstancial y sintomática para disminuir la glicemia y la glucosuria, restringiendo el aporte de carbohidratos. Precisamente Rollo propuso una dieta anorexiante –parecida a la actual de Atkins- observando que se reducía la glicemia y obteniendo una mejoría de la sintomatología en algunos casos. Se utilizaron después la cura de cereales, la cura de arroz, la de leche, la de papas, la de avena y la de legumbres. Todas estas dietas empíricas se volvieron obsoletas después del descubrimiento de la insulina, cuando se diseñaron dietas balanceadas, e incluso dietas libres para los niños. Hasta la década de los 20, los diabéticos tenían pocas posibilidades de sobrevivir. Las dietas anoréxicas promovidas por el diabetólogo bostoniano Frederick M. Allen solo conseguían prolongar pocos meses de vida.

Algunas descripciones

En 1778, Thomas Cawley realizó la autopsia a un diabético y observó que tenía un páncreas atrófico y múltiples cálculos implantados en el tejido pancreático, esta es la primera referencia fundamentada que relaciona la Diabetes Mellitus y el páncreas.

Siglo XIX

Johann Peter Frank (1745-1821), de Gottingen describió con exactitud la diabetes, distinguiendo la sacarina o verdadera de la insípida o falsa; se refirió a la disentería urinaria como el paso de bebidas no elaboradas a través de los riñones. En1806, Dupuytren afirma que la albuminuria en el diabético es un signo de agravamiento de la enfermedad y en 1815 Chevreul identificó la glucosa como el azúcar presente en la orina de los diabéticos. En 1867, el estudiante de medicina Paul Langerhans descubre en el páncreas de un mono unos islotes dispersos de células, con una estructura distinta de las células que producen los fermentos digestivos, cuya función es desconocida. En1836, Ambrosiani encuentra elevada la glucosa en la sangre de los diabéticos. En1841, Trommer desarrolla una prueba para detectar azúcar en la orina.

En1848, Fehling detecta glucosuria con el licor que lleva su nombre En 1852, Marchal de Calvi relata una observación en la cual señala la coincidencia de la gangrena con la diabetes. También habló después de la diátesis inflamatoria que en situaciones de hiperglicemia sostenida, tiene una clara afinidad por la membrana interna de los pequeños vasos, por lo que, en suma, hoy conocemos como microangiopatía. Como el azúcar del diabético puede sufrir una fermentación alcohólica como se observó en dos casos con muerte imprevista, se comenzó a usar la levadura de cerveza en el tratamiento de la diabetes; esta hipótesis trataba de explicar los signos de excitación psíquica debidos a la cetoacidosis, síntomas comparables a los de la embriaguez alcohólica y a que el olor de la acetona puede ser confundido con el alcohol; también se manejó la hipótesis de que se tratase de una acidosis láctica inducida por el alcohol. En 1864, dijo que la neuropatía en los diabéticos es secundaria a la enfermedad, describió las parestesias y dolores en estas neuropatías.

En 1855, Jaeger –con el nuevo oftalmoscopio- describe la retinopatía en un diabético juvenil. Claude Bernard (1813-1878) fue uno de esos médicos pensadores, que modernizaron la enseñanza de la medicina e introdujeron las ciencias básicas en la educación. Se le considera como uno de los fundadores de la nueva ciencia de la endocrinología. En 1855, Bernard formuló los conceptos de secreción interna – mucho más amplio que el que se aceptó después- y de medio interno (ambiente fisiológico fijo de cada ser vivo) y la fisiología general, común a animales y vegetales. Bernard no sólo describió la glicogénesis hepática en perros alimentados con proteínas y azúcares sino que aisló el glicógeno del mismo órgano, observando además hiperglicemia después de la punción del cuarto ventrículo.

1.862. Pavy estableció una relación definida entre hiperglicemia y glicosuria, describió trastornos de la sudoración en diabéticos. 1866. Bouchardat propone un origen pancreático de la diabetes diseñó dietas balanceadas, fraccionadas e hipocalóricas en estos pacientes, al tiempo que señaló el valor del ejercicio físico en ellos.

1869. Paul Langerhans, discípulo de Virchow, siendo aún estudiante, usando nuevas técnicas de tinción, describió 9 clases de células del páncreas del conejo, como parte de su tesis de grado. Dentro de estas observó las de los islotes, unas células pequeñas, poligonales, sin gránulos, que tenían el aspecto de manchas en el parénquima, aunque nunca conoció su función. Antes de esto había descrito unas células dendríticas epidérmicas no pigmentadas, que según después se supo, hacen parte del sistema inmune. También estudió el sistema macrófago. 

Otros descubrimientos relacionados con la diabetes también tuvieron lugar en la mitad del siglo XIX. Prout asoció el coma a la diabetes; Noyes observó que los diabéticos padecían de una forma de retinitis y en 1874, Kussmaul (1822-1902) –que se recuerda por la respiración acidótica de los diabéticos en coma, con el clásico olor a manzana- hace la primera descripción completa del coma diabético. 1875. Naunyn introdujo el término acidosis para describir la fase aguda terminal de los diabéticos. Erhlich demuestra que los cambios renales en los diabéticos son debidos a la acumulación de glicógeno en los túbulos. 1877. Lancereux dice que hay dos tipos de diabetes, la grasa y la magra. En términos actuales podría referirse a los dos tipos principales de diabetes. En 1888, Giovanni Martinotti anunció en Turín que era perfectamente factible hacer pancreatectomías totales en perros. Se afirma que el lituano Oscar Minkowski se basó en estas observaciones para practicar sus pancreatectomías.

1898. En Estrasburgo, el cirujano Oscar Minkowsky, en el laboratorio de Bernard Naunyn y con el farmaceuta Joseph Von Mering como asistente, extirparon totalmente el páncreas de un perro para documentar los efectos de la ausencia de sus jugos; el animal se edematizó, presentó sed y poliuria. Encontraron sustancias reductoras en la orina, usando la prueba de Trommer. Minkowski –considerado el “abuelo” de la insulina, fue también el primero en describir la presencia del ácido betahidroxi-butírico en el coma diabético. Diamare sugiere que haya una relación entre los islotes pancreáticos y el metabolismo de los carbohidratos 1893. Laguesse denominó los islotes pancreáticos con el nombre de quien los describió y planteó que producirían una secreción interna, aunque no mencionó su relación con la diabetes.

Teorías patogénicas

Antes del descubrimiento de la insulina, los médicos más conocidos postulaban sus diferentes teorías patogénicas de la diabetes. Bouchardat afirmaba que la diabetes se debía a un estado patológico del tubo digestivo. Unos promulgaban un origen pancreático, al no conseguir conciliar la conservación de funciones del páncreas exocrino con la disfunción del endocrino, acertada teoría sostenida por Lancereaux y Popper. Otros consideraban que la causa de la hiperglicemia es la producción exagerada de material glucogénico: teorías hematógena, miógena, histógena y nerviosa. También hubo quienes suponían una falta de utilización del azúcar normal por el organismo como Cantani y Bouchard entre otros. Se mencionaban formas peculiares, fuente de interés y controversia en la época pre-insulínica: la diabetes nerviosa (los nerviosos, están más predispuestos a la enfermedad que los flemáticos), la diabetes conyugal o “contagiosa” (exposición de la pareja a influencias diabetógenas como la sífilis conyugal, alimentación inconveniente, excitaciones psíquicas y diabetes ligada al ejercicio profesional (es más frecuente la diabetes en las profesiones que exigen gran trabajo mental y causan alteraciones psíquicas; hay muchos eruditos, músicos, poetas, profesores, hombres de estado, grandes comerciantes y bolsistas).

El descubrimiento de la insulina y la revolución científica del siglo XX lograron la remoción de paradigmas equivocados con la práctica del método científico y con la utilización de tecnologías modernas.

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