ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE COLOMBIA

Bochorno quirúrgico

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El pasado 26 de marzo celebraron, jubilosos, 35 años de graduados, la primera promoción de médicos egresados de la Universidad Libre seccional Barranquilla. Gracias a estos ilustres profesionales de la medicina, que hoy son dignos exponentes del arte hipocrático de la costa atlántica y del país , me inicié como profesor de ética médica. Fueron ellos mis inaugurales alumnos de esta catedra; ininterrumpida, desde entonces, hasta el día de hoy.

Objetivo primordial de la ética médica lo constituye la humanización en la prestación del servicio de salud. Esa ha sido misión que, paralela a la catedra, he llevado a cabo a nivel hospitalario, proclamando sin ambages el respeto debido a la dignidad del paciente como persona. De persona encarnada en su anatómica estructura corpórea. Es a través del cuerpo que llevamos a cabo la vida personal. Se confunden, son coesenciales, para considerarlos no como una cosa o un objeto, sino como algo sagrado, es decir, que no tienen precio, en cuanto son un fin en sí mismo. De allí que el oficio del médico se asimile al de un sacerdote, mientras este celebra ante el altar de Dios, el profesional de la salud celebra ante el tabernáculo sagrado de la vida, de la vida humana. Se profana la profesión médica, en la medida que se mancilla la vida de cualquier ser humano, cuando se irrespeta el cuerpo en su integridad.

Una dignidad tan cierta que hasta reconocemos, mas allá de la dignidad de la existencia corpórea, la dignidad de la muerte en la consideración y respeto al cuerpo de los cadáveres. El respeto debido a la dignidad como vivientes se proyecta por igual en el reconocimiento a la dignidad como murientes. No hay derecho a vilipendiar una actividad tan seria, de tanta responsabilidad, de tanto compromiso, la de los profesionales de la salud, mediante una práctica grotesca, irracional, chabacana, tal la guachafita que estupefactos contemplamos, a través de las redes sociales, del equipo quirúrgico de la Clínica Santa Cruz en Cartagena.

Y me refiero al equipo quirúrgico porque, no obstante, son unas enfermeras las más histéricas, el video deja entrever la complicidad de los médicos participantes en la intervención, cuya responsabilidad es mayor en la observancia de la debida compostura en los quirófanos, dada su superior jerarquía profesional. Intolerable la carnavalesca danza sobre la anatomía inerme de un paciente que puso su confianza en unos rastreros agentes de la salud. Soslayaron con su actuar indecoroso, las más elementales normas de la ética profesional. Poniendo así, en tela de juicio su propio nombre y el de la institución asistencial. Un elemental principio de la caridad nos impele a que “No hagas con otro lo que no te gustaría hicieran contigo”. No hay derecho a tanto irrespeto. Nunca en mi larga experiencia como médico había visto algo tan bochornoso. ¡Qué vergüenza!

Autor: Teobaldo Coronado Hurtado - Médico, Catedrático, Escritor - Barranquilla, Colombia

"Si algo es sagrado, es el cuerpo humano". Walt Whitman